FICMEC 2020 - Un festival de Cine Medioambiental en "petit comité"

Una celebración in extremis

Un año más… y ya son 22 ediciones.

Este atípico año 2020, el Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias (FICMEC) cumple su vigésima segunda edición. Y ha sido gracias al gran esfuerzo, empeño y horas de sueño y dedicación, que han tenido que sufrir y padecer todo el equipo humano que lo organiza, y el que más David Baute, su director.

Debido a la situación sanitaria del COVID-19 que estamos padeciendo, este año el FICMEC casi no llega a celebrarse. Las normas de seguridad sanitaria preescritas por la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, obligaron a la organización del festival el tener que adoptar todas las medidas oportunas, como son: el mantener la distancia social, el aforo limitado de espectadores, el uso de las mascarillas y del gel hidroalcohólico, la toma de temperatura corporal, el control de acceso del público a los diferentes recintos donde tenían lugar los eventos, tomando nota de los datos personales de cada uno de los participantes y de su ubicación, para los pertinentes rastreos en el caso que se diera algún positivo, etc, etc… Consiguiendo los permisos y la aprobación a pocos días de la fecha prevista de su inicio. 

Estas medidas obligaron a tener que restringir y acotar el número de participantes a todas y cada una de las sesiones. Lo que dio la impresión de estar disfrutando de todo lo que allí se presentó en «petit comité», con diferencia respecto a los festivales celebrados en pasadas ediciones, donde casi nos teníamos que pelear por conseguir una entrada.

Los espacios principales

Con respecto a los espacios donde tenían lugar las proyecciones y demás actividades, éstos también han sufrido algunos cambios en esta vigésimo segunda edición. 

Del 9 al 12 de Octubre se celebraron en Garachico, y los días 16 y 17 del mismo mes, se trasladaron hasta Buenavista, otro pueblo y municipio del norte de Tenerife. Debido a que el lugar donde se hacían habitualmente las proyecciones, o sea, el Ex-Convento de San Francisco de Garachico se encontraba en obras, se vieron obligados a utilizar otros lugares, como fueron: el patio del Espacio Cultural CajaCanarias, la Glorieta de San Francisco y la zona del parking trasera del Ayuntamiento de Garachico. Todos estos espacios estaban ubicados al aire libre para evitar los posibles contagios, pese, eso sí, a que las condiciones climatológicas se mantuvieran favorables porque, mucho se temió el suspender la tarde del lunes 12 de Octubre por alguna precipitación inesperada que hizo acto de presencia. Menos mal que solo fue un pequeño «susto», la nube siguió su camino y a final pudimos disfrutar de una tarde y noche llena de historias y de emociones cinematográficas.  

Un «mal sabor de boca»

Fueron 15 largometrajes y 16 cortos los que se proyectaron en las pantallas del festival. Y entre los estrenos a nivel nacional, estuvo el impresionante documental: «Dehesa, el bosque del lince ibérico» del cineasta Joaquin Gutiérrez Acha, que fue uno de los más destacados y ovacionados por el público asistente.  

Sobre los demás trabajos cinematográficos y todo lo que allí aconteció, lo puedes ver en la propia página web oficial del Festival, por aquello de no ser repetitivo.. 😉  

Lo que sí nos dejó con un «mal sabor de boca» fue, con la película que se eligió para la clausura del mismo proyectada en la Glorieta de San Francisco en su sección oficial: «O que arde» de Oliver Laxe.
Aunque es un gran film que ha obtenido el Premio del Jurado en el Festival de Cannes, no deja de ser una historia trágica y gris donde refleja la crudeza del estigma social que se crea al salir de la cárcel después de cumplir condena.
En la sinopsis de la misma enuncia: » Nadie espera a Amador cuando sale de la cárcel tras cumplir condena por haber provocado un incendio. Regresa a su casa, una aldea perdida de las montañas lucenses, donde volverá a convivir, al ritmo sosegado de la naturaleza, con su madre, Benedicta, su perra Luna y sus tres vacas…»  
Indicar, como curiosidad, que este largometraje lo puedes ver en la plataforma de AppleTV.

Como bien indico, es una gran pero triste historia para clausurar un festival de Cine como es el FICMEC. Creo que la vida que nos está tocando vivir en la actualidad está ya bastante complicada, como para despedirnos de Garachico con una sensación de pena y tristeza. Tal vez, la proyección de clausura debería de transmitir más que sea un atisbo de esperanza. De que, a pesar de todo lo malo, desgastado, sucio, corrupto y demás calificativos negativos que vemos a lo largo y ancho del planeta, siempre puede existir alguien que narre y que exprese, a través de su proyecto audiovisual, que se pueden hacer las cosas de otra manera. De otra forma que ayude a contrarrestar esta inercia tan destructiva en la que estamos inmersos.

En fin… A pesar de todo lo dicho, ha sido un festival algo extraño pero entrañable, donde ver y compartir, eso sí, manteniendo las medidas de seguridad sanitarias impuestas,  con los amigos y las amistades de siempre, a la vez que nacen otras nuevas.

Darle las gracias a todas las personas que han hecho posible que un año más pudiéramos disfrutar del FICMEC en su vigésimo segunda edición, y darles muchos ánimos para seguir adelante con este fantástico proyecto.  

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