La obsolescencia programada está ya más que demostrada

El caso de la grabadora "Zoom h4n Pro"

En esta entrada al blog, voy a contarte lo que me ha sucedido hace unas semanas con una de las herramientas que utilizo para grabar los podcasts. En este caso se trataba de la grabadora ZOOM, modelo h4n Pro. 

Esta es una grabadora portátil multicanal  que está muy bien considerada en el mundillo de las grabadoras manuales, debido a las altas prestaciones que tiene y a la buena calidad del audio que captura.  Permite grabar directamente gracias a los dos micrófonos que porta en su parte superior, además de poder conectarle: o bien otros dos micrófonos externos a través de sus conectores XLR ubicados en su base o cualquier instrumento o fuente de sonido. 

En mi caso el uso que hacía de ella, en la mayoría de las ocasiones,  era la de grabar entrevistas para los diferentes podcast, como los que me imagino ya conoces: O sea: “Ecos de Montaña”, “Mi Proyecto Vegano” y para “PubliPod”…. Aunque éste último se ha quedado, por el momento, en fase de embrión.

Antecedentes

Quiero indicarte que en los primeros episodios de “Ecos de Montaña”, sólo utilizaba el micrófono de la marca RODE modelo “smartLav+” de solapa conectado directamente a mi antiguo iPhone 6. 

Era la configuración más sencilla y económica que podía permitirme en aquellos momentos, sin menospreciar claro está, la calidad del audio.  

Al poco tiempo, y visto que mis exigencias auditivas eran más acuciantes, añadí a mi “lista de deseos” un nuevo micrófono con conexión USB y con la posibilidad de monitorear lo que estaba grabando. Así que… me acerqué a la tienda especializada donde suelo comprar este tipo de equipos y me hice con un RODE NT-USB. 

Un micrófono de condensador muy versátil y con calidad de estudio. Muy completo en sus prestaciones para grabar los podcasts, conectándolo directamente tanto al iPhone como también al iPad, que por aquellas fechas, también llegó a formar parte de mi ecosistema profesional de Apple. 

Pero claro!… Llegó el momento de empezar a realizar entrevistas y era necesario el poder grabar las pistas por separado. Una pista para la persona entrevistada y otra para mí, pues siempre habrá que hacer la correspondiente edición posterior para eliminar aquellas partes que no queden bien, o quitar algún que otro ruido molesto que se haya colado por sendos micrófonos. 

Fue entonces, cuando después de realizar un análisis e investigación de las posibles opciones que existían en el mercado y también, como no, mis capacidades presupuestarias, encontré entonces la que creía como la mejor opción, la ya mencionada grabadora “Zoom h4n Pro”. 

Y ya que estábamos tan metidos y comprometidos con la grabación de los podcasts pues claro, una cosa lleva a la siguiente y… Un nuevo micrófono con su correspondiente cable y su espuma anti-pop, pasaron a formar parte del equipo de grabación. En este caso elegí el mítico y aclamado micrófono dinámico SHURE SM-58, al que también le incorporé un pie de micro de sobre mesa y un cubo ABS para estamparle en sus cuatro caras, el logotipo de “Ecos de Montaña – El Podcast”. 

Bieeeen!… Creo que ya está todo listo para comenzar las entrevistas!… Y así fue…!! 

Una sorpresa inevitable

Todo iba estupendamente bien hasta que llegó el día en que tenía que grabar una entrevista.  Pero esta vez me entrevistaban a mi y debía de capturar en la ZOOM h4n Pro mi parte, (o sea, en local)  ya que el compañero que me entrevistaba (Hugo Moyá, del Podcast «Mochileros»), lo hacía a través del teléfono y él por su parte, también grababa su voz en su grabadora y que cuando hubiésemos terminado, yo me encargaría de enviarle el archivo con mi grabación en formato .wav con la máxima calidad para que él pudiera posteriormente mezclar y sincronizar ambas pistas de audio, dando al archivo final la sensación de estar juntos en un mismo lugar. Pero cuál fue mi sorpresa, que la grabadora no encendía. 

En un primer momento, como es lógico pensar, le cambié las pilas por otras nuevas y tampoco iba. Luego probé a enchufarla directamente a la corriente a través de su fuente de alimentación, pero ni aun así llegó a funcionar. Lo que, como te podrás imaginar, el cabreo y el enfado comenzaron a apoderarse de mí…. 

– ¿Pero cómo es posible que justo ahora no funcione? ¿Pero si ni siquiera ha recibido ningún golpe desde la última vez que la usé… y no hace de esto sino algunos días?.. ¡¿Pero si solo tiene dos años y un mes desde que la compré..?!  

Estas y otras muchas dudas se me venían a la cabeza… Luego recordé aquel famoso documental: “Comprar, tirar, comprar”, donde explicaban que, prácticamente todos los productos que se fabrican tienen lo que se llama, “la obsolescencia programada”. Es decir, que al llegar a una fecha en particular, o a unas horas de uso determinadas, ese aparato o producto deja de funcionar o de realizar tu cometido. Como por arte de magia (negra, en este caso), ya no podrás utilizarlo más y tendrás que: o bien comprarte otro nuevo, o si tienes suerte, conseguir arreglarlo. Pero por desgracia, este tipo de dispositivos electrónicos no tienen repuestos y te someten a tener que  tirarlos y volver a comprar otro, lo que hace que aumentemos nuestra huella ecológica y para que la mal llamada “economía”, siga su curso. Vaya una m….a de sistema estamos so/metidos. Y lo peor de todo es que los gobernantes sigan permitiendo este tipo de políticas insostenibles. En fin!!…

La nueva adquisición

Después de haberlo intentado todo por reparar la grabadora Zoom h4n Pro, pues no solo llamé al distribuidor para saber qué y dónde se podría arreglar, sino que además hasta yo mismo la abrí para ver si veía dónde estaba el fallo, o si habría algún cable suelto o algún circuito quemado, pero nada de nada… Estaba claro que yo había “caído” (otra vez) en las redes oscuras de la obsolescencia programada.

Y heme aquí una vez más, comprando una nueva grabadora para poder realizar nuevas grabaciones para los nuevos episodios del podcast y también, como herramienta de trabajo para mis clientes. Aunque esta vez, me he decantado por la veterana marca Tascam con su modelo DR-70D, la cual, a parte de cumplir con creces todas mis expectativas profesionales, también me permite usarla para grabaciones audiovisuales, pues posee la capacidad de ser conectada a una cámara digital DSLR para la toma del audio. 

Ahora, solo queda poner el cronómetro a “0”, trabajar con ella, sacarle todo el partido posible y ver cuánto tardará a que le llegue la tan temida, pero inevitable, obsolescencia programada. Vamos a ver…!

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